TOROLAB

Líder: Raúl Cárdenas Osuna
Miembros: [Torolab/Tijuana]: Raúl Cárdenas Osuna, Ana Martínez Ortega, Bernardo Gutiérrez, Enrique Jiménez, Rodolfo Argote y Shijune Takeda
Fundado en Tijuana, 1995 / Opera globalmente

Miembros de Torolab

Imagen conceptual

Interconexiones entre miembros

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¿Cómo ha evolucionado la práctica de los miembros del colectivo desde su creación?

Para ver la evolución de los miembros de Torolab, es necesario revisar cada proyecto y estudiarlo por caso ya que cada uno tiene una configuración especial adaptada al desarrollo del mismo, que va ligada a la filosofía y metas en nuestra práctica, que tiene una línea conductora con una base muy suelta de flexibilidad en el trabajo.
Cada proyecto tiene miembros nuevos; intento tener a antiguos miembros en todos los proyectos pero en muchos casos, es imposible por recursos de conocimientos y por responder a entornos con un sentido de autenticidad (si es que eso es acaso posible) y fundamentalmente con confianza, ya que hay una naturaleza participativa no sólo en el proceso de desarrollo entre equipo sino también entre usuarios y proyecto.
Hay miembros que han estado trabajando en más de diez proyectos y otros que sólo participan en el desarrollo de uno. De ahí, entender lo que significa cada proyecto y la relación establecida con él por el miembro y la naturaleza de su propia profesión; ya que, si hay una forma de describir esta práctica, tendría que ser como una forma avanzada de desarrollo de proyectos transdiciplinarios que parte de una iniciativa de arte y que cada capa de participación va dando una complejidad que acerca a una estética dentro de esta búsqueda por conocimiento en la idea que todos vamos entretejiendo con nuestros entornos de cómo vivir mejor.
Esas mismas capas están impregnadas por los miembros, sean éstos biólogos, arquitectos, artistas, cocineros, ingenieros, médicos, geólogos, químicos, etc.
Hay proyectos mismos, como el ‘Instituto de la basura: material residual y desechos’ -con sus respectivas embajadas-, cuya misión es ser una herramienta de desarrollo para los miembros involucrados y sus proyectos personales ligados con la temática del Instituto, que funge como un organismo internacional dentro de este rubro.

¿Cómo se conocieron los miembros del colectivo? / ¿Cómo se comunican, local y trasnacionalmente?

Como casi todo en esta vida, hay un proceso orgánico en la forma de conocernos, pero en nuestro caso con mucha sencillez y naturalidad por la intencionalidad de mi parte (Raúl) de hacer que los proyectos salgan adelante, hay una búsqueda constante de miembros para colaborar que tengan el perfil y dinámica relacionada con lo que es el Torolab y lo que el proyecto va dictando. Hay personas muy capacitadas que no son buenos colaborando  (así como hay grandes profesionistas que no son buenos pedagogos), aquí tiene que haber una disposición que vaya a la par del conocimiento que se busca en un miembro y una apertura a entender las capas e intersticios que dan vida y forma a los proyectos del Torolab, que a pesar de ser proyectos artísticos, no hay una forma clara de compartimentalizarlos en ningún archivo especial de una carrera específica y esto a veces trae consigo una angustia, necesitamos que los colaboradores sepan navegar en esa zona fluida entre profesiones, instituciones, e informalidades y sepan sacar provecho de esos límites como oportunidades; no hay mucha gente así, por eso, son tan apreciados los miembros de esta familia

Dentro del grupo de personas que han tenido más involucración en diferentes trabajos se encuentran: Ana Martínez (arquitecto), Bernardo Gutiérrez (ingeniero mecánico), Enrique Jiménez (periodista y escritor, fundador de Static Discos), Shijune Takeda (músico) y Rodolfo Argote (arquitecto); todos ellos basados en Tijuana, pero no todos ellos nacidos ahí (lo que los hace ser perfectamente Tijuanenses), ya que es ahí donde tenemos nuestra base de operaciones. Así mismo, vamos dejando consulados en los lugares donde vamos desarrollando nuestros sistemas (proyectos) y miembros que sólo colaboran en ese lugar como: Julio César Morales (artista), Diego Becerra (chef), Francesco Jodice (artista), Ricardo Guzmán (promotor cultural), Fabiola Pinzón (pedagogía), Paulina Cornejo y Gonzalo Ortega (curadores),  Dra. Cristina Cortinas (genética), Dra. Herminia Loza (química), Dr. Sergio Palacios (geología), Dr. Héctor Castillo Berthier (sociólogo), Dr. López Malo (ingeniería en alimentos), entre otros.

Con respecto a las formas de comunicarnos, éstas siempre son convencionales, prácticas y efectivas; utilizando internet para nuestras juntas, correos, teléfonos, correspondencia no digital y lo que sea necesario para estar perfectamente comunicados, siempre prefiriendo la comunicación en persona, pero adaptándonos a los recursos y necesidades de cada proyecto.

3.    ¿Cuál es la filosofía detrás de su colectivo?

La Filosofía es crear proyectos transdiciplinarios que van ligados a las extrañas, prácticas, lógicas e ilógicas ideas que se construyen de cómo vivir mejor con las especificidades de cada persona y de cada contexto.
Los proyectos tienen la vocación de dar un entendimiento y de situar una práctica que va más allá de los esquemas establecidos por las políticas culturales, académicas o las economías del sistema de galerías; crear agrupaciones de personas ligadas por un hilo conductor de proponer, no sólo de protestar, y sorprendernos con la estética que genera el conocimiento mismo. Dando lugar a momentos y entornos que nos pueden indicar que quizá la propuesta en muchos casos pueden ser protestas o bien  procesos lúdicos aparentemente superficiales pero con raíces entretejidas con procesos fundamentales en el desarrollo humano, y las ideas complejas que generan la multiplicidad de conexiones con cada uno de nuestros contextos y sistemas de vida. Y tratando de hacer procesos de preguntas que abren dinámicas de participación y sobretodo proyectos que tienen la posibilidad de crear un nuevo conocimiento y una conexión con la calidad de vida, empezando con nosotros, el equipo de trabajo; ahora, ésto no siempre se logra, pero eso es una constante búsqueda que no sólo se queda como una representación sino como una práctica sistemática que nos puede, espero, generar un cambio desde el sentido más cotidiano hasta el rango de lo profundo, aquí siempre hay una ligera esperanza de encontrar un proceso que va de lo epistemológico, a lo taxonómico y quizá ésto nos lleve a tener un encuentro con un lenguaje común mas allá de las necesidades físicas.

4.    ¿Cuáles son las metas del colectivo? (referido a: intervenciones en el espacio público, activismo, creación de plataformas alternativas de comunicación, etc.) / ¿Cómo se ven como colectivo en un futuro cercano y lejano?

Las metas en las Formas, si entiendo bien la pregunta, van tan ligadas al proyecto como van ligadas la configuración de miembros y sus conocimientos en respuesta a lo que estamos tratando de desarrollar en cada proyecto, con ésto me refiero a que no hay un medio, una forma y menos un resultado que estemos esperando que no sea otro que el de la sorpresa y lo que hablamos anteriormente de lo que puede llegar a ser una estética: el hecho de encontrar un conocimiento, y si para eso se tiene que hacer un proyecto de ingeniería ambiental o mecánica, de diseño arquitectónico u organoléptico, de programación o de gastronomía, bueno pues eso se hará. Es más sencillo verlo por casos y ver cómo en nuestros resultados. En el tiempo que he estado al frente de Torolab tenemos proyectos de identidad que se convierten en ropa; que se convierten en mapas; que se convierten en sistemas de autoconstrucción; que se convierten en módulos de comunidades de familias en pobreza total; que se convierten en alimentos; que siguen un curso donde el cálculo en la forma del resultado, sea una acción inoperante e innecesaria, mas no así, la perspectiva a la creación de formas de operación.

En ese mismo tenor, las formas de operación se convierten en los vínculos que nos generan una visión a futuro puesto que un proyecto te lleva a otro y los vínculos humanos que se forjan en cualquier proyecto llevan consigo una responsabilidad compartida, no sólo con el equipo de trabajo, también con los participantes en su uso u operación, como tal, la visión de Torolab en futuro corto y largo va encaminada a cerrar fases de proyectos que hemos estado trabajando y seguiremos trabajando en ellos, creo que esto será más claro en la siguiente pregunta sobre nuestros modos de trabajo y metodologías, pero en pocas palabras terminar ciclos y continuar con el laboratorio/observatorio y nuestros proyectos.

5.    ¿Podrían describir la colaboración interna y la organización del colectivo; sus metodologías?

La colaboración interna se da de una manera orgánica y natural respecto a la naturaleza de los proyectos que se desarrollan, a esto me refiero: si el proyecto demanda un estudio de ingeniería en alimentación o la de un biólogo, de forma natural se busca a la persona idónea para ese trabajo; si esta persona va más allá de lo que es su involucramiento natural en el proyecto e invierte más de su persona en el proyecto, entonces se le pide e invita a participar como miembro de Torolab, los proyectos y las primeras etapas de investigación históricamente se ha dado conmigo sólo (Raúl), después llegan los otros miembros del equipo, ésto no significa que otros miembros no puedan empezar proyectos a los que yo me adhiera después, sólo que así es cómo se han dado las cosas.

La metodología básica se divide en dos etapas, donde la primera pasa por un ejercicio de diagnóstico, de los cuales se han desarrollado métodos que están hechos a la medida del contexto en que se esté trabajando; y la segunda, es la aplicación o ejecución estratégica a partir de la hipótesis definida en la etapa de diagnóstico, que siempre ha resultado en sistemas que continúan en vidas y ciclos que podemos observar y analizar a través del paso de los años y del consumo, uso, participación de los usuarios que se relacionan con el sistema – a lo que en las preguntas anteriores mencioné como proyectos— sé que suena confuso y en parte puede ser mi forma de expresión pero los proyectos de Torolab siempre son proyectos que tienen un toque experiencial y de sentido con un contexto y vidas reales en entornos definidos, una vez que se ven los proyectos en funcionamiento, éstos tienen un sentido contundente a partir de su difícil sencillez y la riqueza de los procesos de desarrollo de sus sistemas, creo que ahí ha radicado el éxito que hemos tenido, compaginado a una constante búsqueda de un conocimiento que quizá nos acerque en algún momento a formas de vivir mejor.

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